Que todos sean una sola cosa, para que el mundo crea
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En la Basílica de San Pablo Extramuros, Benedicto XVI presidió la celebración de las segundas Vísperas de la Solemnidad de la Conversión de San Pablo Apóstol, en la clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Recordando el tema de reflexión de este año: “Ustedes son testigos de esto”, el Santo Padre reiteró en su homilía, que la comunión y la unidad de los discípulos de Cristo son condiciones primordiales para la credibilidad y la eficacia del testimonio. Y agregó:
Papa: “En un mundo marcado por la indiferencia religiosa, e incluso por una creciente aversión a la fe cristiana, es necesaria una nueva, intensa, actividad de evangelización, no sólo entre los pueblos que nunca han conocido el Evangelio, sino también en aquellos en los que el cristianismo se difundió y forma parte de su historia”. No faltan, por desgracia, cuestiones que nos separan los unos de los otros y que esperamos puedan ser superardas a través de la oración y el diálogo, pero hay un contenido central del mensaje de Cristo que podemos anunciar juntos: “la paternidad de Dios, la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte con su cruz y su resurrección, la confianza en la acción transformadora del Espíritu”.


