“La Paz y la Creación”, carta de Mons. Joan Piris, obispo de Lleida

“Si quieres cultivar la paz, custodia la creación” es el tema del mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz, que celebramos el día 1 de enero desde hace 43 años.
Se trata de pedir una toma de conciencia sobre el lazo bien estrecho que hay, entre salvaguardar la creación y cultivar el bien de la paz. Un lazo que se hace más evidente en nuestro mundo globalizado e interrelacionado a causa de los numerosos problemas concernientes al ambiente natural del ser humano: la utilización de los recursos naturales, los cambios climáticos, las aplicaciones y el uso de la biotecnología, el crecimiento demográfico … Se nos pide afrontar estos nuevos desafíos con un sentido renovado de la justicia social y de la solidaridad internacional, como la mejor solución para superar la violencia entre los pueblos y entre las generaciones presentes y futuras.
Sería bueno leer y reflexionar mucho sobre los números 48-51 de la última encíclica “Caritas in veritate”, donde se subraya la urgencia de tutelar el ambiente natural que es un don de Dios para todos y que se tiene que utilizar responsablemente. Porque aunque es cierto que la naturaleza nos precede y nos ha sido dada como ámbito de vida, no la podemos considerar superior a la persona humana. Los proyectos para un desarrollo humano integral tendrían que tener muy presentes las generaciones que vendrán, y distinguirse por la solidaridad y la justicia intergeneracional. Todo el mundo tendría que ser más sensible, particularmente los responsables de la cosa pública. La Iglesia -todos sus miembros- también tenemos la responsabilidad de colaborar.
Podríamos decir que es un imperativo moral, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y países industrializados -como ya señalaba la encíclica-, porque la naturaleza está totalmente integrada en la dinámica social y cultural y en la práctica ya no constituye una variable independiente. Por eso es evidente que si la paz de los pueblos y entre los pueblos permitiría una mayor salvaguarda de la naturaleza, de la misma manera el respeto y el cuidado responsable de los bienes creados, (la tierra, el agua, el aire … y especialmente del hombre), asegurarán una convivencia en paz. La ecología ambiental y la ecología humana están íntimamente ligadas y se tiene que ser consciente. Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos con la persona. La cuestión ecológica no se tiene que afrontar solamente por las terribles perspectivas de la degradación ambiental, sino que se tiene que traducir, sobre todo, en un motivo serio para cultivar la paz.
Demasiadas veces se puede constatar con preocupación que hay contradicciones entre las numerosas declaraciones en favor de la sostenibilidad y un consumo ligado a un bienestar poco respetuoso con los países menos desarrollados.
Recibid el saludo de vuestro hermano obispo: FELIZ Y PACÍFICO AÑO 2010!!!
X Joan Piris Frígola
Obispo de Lleida



