La remisión de la excomunión es un acto de misericordia
En la homilía pronunciada con ocasión de la solemne inauguración de mi pontificado, decía que es una tarea “específica” del pastor “la llamada a la unidad” y al comentar las palabras evangélicas relativas a la pesca milagrosa, ” Y aunque eran tantos, no se rompió la red” . Y continué.”Ay de mí, Señor amado! ahora la red se ha roto, quisiéramos decir doloridos. Pero no, ¡no debemos estar tristes!
Alegrémonos por tu promesa que no defrauda y hagamos todo lo posible para recorrer el camino hacia la unidad que tú has prometido. ¡No permitas que se rompa tu red y ayúdanos a ser servidores de la unidad!
Para el cumplimiento de este servicio a la unidad, que califica de modo específico mi ministerio como sucesor de Pedro, he decidido hace días conceder la remisión de la excomunión en la que habían recurrido cuatro obispos ordenados en 1988 por mons. Lefebvre sin el mandato pontificio. He realizado este acto de paterna misericordia, porque repetidamente estos obispos me manifestaron su vivo sufrimiento por la situación en la que se encontraban. Deseo que este gesto tenga como consecuencia el compromiso solicitado por su parte y cumplan los pasos ulteriores necesarios para obtener la completa comunión con la Iglesia, testimoniando la verdadera fidelidad y reconocimiento del magisterio y autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II.


